Las mejores cosas rara vez empiezan con un plan perfecto. Xentris empezó con un amigo tocando la puerta, un GPT de trading y la curiosidad de ver hasta dónde podíamos llevarlo.
Todo empezó con un GPT de trading
Un amigo llegó mostrando algo que lo tenía obsesionado: un GPT que analizaba mercados de trading. No era perfecto, pero tenía una chispa. En lugar de verlo como un juguete, nos preguntamos qué pasaría si lo tratábamos en serio: con método, datos y disciplina de ingeniería.
Las personas, antes que la tecnología
Un modelo no vale nada sin criterio humano detrás. Por el camino conocimos a Natalia Turizo, trader, que aportó la lectura real del mercado que a un algoritmo le falta: cuándo confiar en la señal y cuándo desconfiar.
Después llegó Orlando Polanco, que creyó en el proyecto y entró como inversor y socio. Su respaldo convirtió una idea de fin de semana en algo que podíamos construir en serio.
Y sumamos la ayuda de Farid (farid.com.co) en la parte técnica y de IA, para que lo que imaginábamos se pudiera automatizar de verdad.
Automatizar, identificar, corregir
Con el equipo armado, dejamos de perseguir la señal mágica y empezamos a construir procesos. La meta no era adivinar el mercado, sino quitar el trabajo manual y hacer visible la oportunidad.
- Automatizar los procesos repetitivos que nos comían horas.
- Identificar oportunidades con datos, no con corazonadas.
- Corregir y solucionar en ciclos cortos, aprendiendo de cada error.
No buscábamos acertar a la primera. Buscábamos un sistema que corrigiera rápido cuando se equivocaba.
Sumar talento humano
A medida que el proyecto crecía, la mayor inversión dejó de ser la tecnología y pasó a ser la gente. Empezamos a adquirir talento humano: perfiles que hacían mejor cada pieza y que nos permitían pensar más en grande sin perder el foco.
Xentris hoy
Hoy Xentris es una empresa de tecnología: automatizamos procesos, identificamos oportunidades y resolvemos problemas reales con software y datos. Lo que empezó como la obsesión de un amigo terminó siendo un lugar donde la curiosidad se convierte en producto. Y esto apenas empieza.